El interés principal de este proceso era acercarnos a las y los jóvenes de la Ciudad de México y áreas conurbadas para conocer cómo se encuentra su imaginario acerca de la revolución y los movimientos estudiantiles. Para lograrlo, decidimos construir una carpa itinerante que nos permitiera acercarnos a las juventudes contemporáneas en una zona donde ellos y ellas pueden hacer uso del espacio para construir afectos, decisiones; un espacio que, por derecho les pertenece: sus escuelas.
El juego que se creaba en las Clínicas Revolucionarias era muy sencillo, por un lado, miembros del colectivo con batas dentro de la carpa, por el otro lado, todo aquel que se acercara, por curiosidad o convicción, decidía hacer de sí mismo un paciente.
La segunda parte del proceso constaba de un taller-seminario titulado: “Juventudes, movimientos y estéticas de la emergencia”, al que se invitó a participar a todo público y sobre todo a todos y todas las pacientes que trabajaron con nosotros en las Clínicas. Este taller se realizó en el Centro Cultural Tlatelolco y fue llevado a cabo de la mano de especialistas en movimientos sociales y artísticos. Después de los seminarios se inició un taller donde nos dimos el espacio y tiempo para pensar en conjunto otras formas de vivir la vida, planeando estrategias en temas como educación, trabajo, salud, género.
Al finalizar las cinco sesiones del taller/seminario se realizó la última parte de este proyecto, y que le da nombre a nuestro capítulo: La réplica del mitin del 2 de octubre de 1968. Esta se realizó en la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, tal y como ocurrió 47 años atrás. Para esta etapa se invitó además de todos los aliados y aliadas que fuimos encontrando en el camino, así como a los habitantes de Tlatelolco y transeúntes que frecuentan la zona. Las mantas, consignas y demandas fueron realizadas en conjunto. El pliego petitorio leído fue el resultado de las mesas de trabajo realizadas durante el taller. En ese momento realizamos una última actividad previa a la lectura del mitin: el siluetazo titulado “Bienvenido a casa”, donde, cada quien se comprometía a cuidar y velar por una silueta humana a la que previamente se le dotó de uno de los tantos nombres propios de los desaparecidos y desaparecidas consecuencia de los últimos tres gobiernos.
Para finalizar el acto de la Réplica, se llevaron a cabo las lecturas de los pliegos petitorios en ámbitos de salud, género, trabajo, educación y se terminó con el lanzamiento de una bengala.